Las telenovelas son uno de los productos más reconocidos de la industria cultural brasileña en el mundo y uno de los vínculos más fuertes con los países vecinos de América Latina. Décadas de exportación de producciones “hechas en Brasil” y la transmisión en el país de telenovelas mexicanas y colombianas, por ejemplo, derribaron las barreras entre el portugués y el español y dieron origen a un vocabulario compartido.
Muchas de estas historias conquistan al público con conflictos familiares ficticios. ¿Y qué ocurre cuando una tensión de ese tipo sucede en la vida real, involucra al principal candidato presidencial de la derecha y a una ex primera dama muy popular entre los seguidores de su esposo y sale a la luz apenas unas horas antes de que la selección nacional debute en la Copa del Mundo?
Esa es la telenovela de la vida real de los Bolsonaro, estrenada a tres meses de las elecciones presidenciales en Brasil.
El primer capítulo se emitió el 24 de junio, día en que Brasil derrotó a Escocia por 3 a 0. Esa tarde, Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente Jair Bolsonaro, publicó dos videos que sumaban casi 27 minutos. En ellos afirmó que el senador Flávio Bolsonaro, su hijastro mayor y principal rival del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, había sido irrespetuoso, “muy brusco” y que la había “maltratado”.
Según Michelle, todo ocurrió durante una llamada telefónica. Flávio le habría dicho que “sería mejor” que su madrastra “se mantuviera al margen de las decisiones del partido”, porque “acababa de llegar” y “no entendía nada de política”.
Todo el clan Bolsonaro está afiliado al Partido Liberal (PL) desde que Jair Bolsonaro eligió esa fuerza política para buscar la reelección en 2022. Además, Michelle presidía el PL Mujer, un espacio dentro del partido destinado a atraer al electorado femenino hacia la política mediante la defensa de causas conservadoras.
El verbo está en pasado porque, en los capítulos posteriores a la publicación de los videos, la ex primera dama renunció al cargo. Desde esa posición había construido una red de apoyos en todo el país y buscaba influir en la selección de candidaturas al Senado, una cámara que renovará dos tercios de sus escaños también en octubre y que se convirtió en una prioridad tanto para los Bolsonaro como para la izquierda.
La designación de una candidatura al Senado por el estado de Ceará, en el noreste de Brasil y gobernado desde hace dos décadas por aliados de Lula, habría sido el detonante de la disputa entre Michelle y Flávio. La ex primera dama quería impulsar a una aliada, mientras que Flávio respalda al padre de un diputado que estuvo muy cerca de ser elegido alcalde de la ciudad en 2024.
Sin embargo, hay quienes consideran que el verdadero objeto de la disputa entre la madrastra y el hijastro va mucho más allá de estas elecciones y tiene que ver con el propio capital político de Jair Bolsonaro, condenado por la justicia a más de 27 años de prisión por su participación en una trama golpista y que, probablemente, no podrá volver a competir en elecciones en el corto plazo.
Tras la publicación de los videos de Michelle, Flávio intentó responder de la manera más racional posible y minimizando el impacto político y electoral. Su primera declaración fue: “Hoy juega Brasil; nada ni nadie va a arruinarme el día”.
Sin embargo, el lugar donde el senador iba a ver el partido comenzó a recibir a aliados que buscaban entender qué estaba sucediendo. Para muchos, era otro golpe que perjudicaba a Flávio, quien ya había sufrido una caída importante en las encuestas en abril, después de que salieran a la luz mensajes con el exbanquero Daniel Vorcaro, detenido por fraudes financieros relacionados con Banco Master, en los que pedía ayuda para financiar la película Dark Horse, basada en la vida de Jair Bolsonaro.
Mientras Vinícius Júnior y Matheus Cunha marcaban goles frente a Escocia, los aliados de Flávio concluyeron que era necesario responder de manera más estratégica a la madrastra. Al día siguiente, el senador publicó una disculpa.
“En ningún momento ofendí ni tuve la intención de ofender a Michelle”, escribió.
Michelle también pareció dar una señal para bajar la tensión: “No hay pelea ni competencia”. Pero la crisis era real, al punto de que el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, adelantó su regreso a Brasil ese mismo día. Sí, estaba en Miami viendo el partido de la selección en la Copa del Mundo.
Aun así, su regreso no bastó para cerrar el episodio, como llegó a afirmar Flávio durante un viaje a Argentina entre el domingo y el lunes para participar en un evento con el presidente Javier Milei, quien expresó su deseo de que la “ola azul” mencionada la semana anterior también llegara a Brasil.
El martes, Michelle informó a Valdemar que dejaría la presidencia del PL Mujer e incluso llegó a considerar abandonar el partido, aunque personas cercanas la convencieron de no hacerlo. En Brasil, es obligatorio estar afiliado a un partido al menos seis meses antes de la elección para poder postularse a un cargo, y la ex primera dama es considerada la favorita para obtener un escaño en el Senado por el Distrito Federal.
Históricamente, los Bolsonaro han tenido dificultades para conquistar el voto de las mujeres. Como ejemplo reciente, una encuesta de Nexus/BTG publicada esta semana mostró una simulación de segunda vuelta entre Lula y Flávio: el actual presidente obtendría el 47 % de la intención de voto frente al 44 % del senador. Entre las mujeres, Lula vencería por 55 % contra 36 %, mientras que entre los hombres Flávio tendría ventaja, con 53 % frente al 39 %.
Las mujeres representan la mayoría de los aproximadamente 160 millones de votantes brasileños. Además, los hombres suelen abstenerse más que las mujeres el día de la elección: en la primera vuelta de 2022, el 22 % de los hombres habilitados para votar no acudió a las urnas, frente al 20 % de las mujeres, una tendencia que ya se había observado en elecciones anteriores.
Por otro lado, un estudio reciente del instituto Democracia em Xeque, basado en el monitoreo de redes sociales, señala que el tema de la violencia contra las mujeres ha cobrado fuerza en las publicaciones dirigidas al público evangélico. Ese electorado se identifica más con los Bolsonaro que con Lula, y especialmente Michelle goza de una gran popularidad entre las mujeres practicantes de esa religión.
Para cierto alivio de Flávio, otros análisis de la conversación digital muestran que la opinión pública está dividida respecto de quién es el villano y quién la víctima, y que también existen críticas hacia la ex primera dama por haber hecho pública la disputa familiar.
El miércoles, el senador participó en un acto dirigido al público femenino. Michelle estaba invitada, pero no asistió. Una señal clara de que la tensión continúa.
En las telenovelas, el capítulo final casi siempre deja espacio para las reconciliaciones y los finales felices. En la telenovela de la familia Bolsonaro, algunos esperan que sea Jair Bolsonaro quien escriba un desenlace favorable para los planes políticos del clan. Sin embargo, el hecho de que se encuentre bajo arresto domiciliario, con acceso restringido al exterior y un estado de salud debilitado hace que ese desenlace sea todavía más incierto.
The-CNN-Wire
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El voto femenino, la herencia política y las redes sociales: la telenovela real que divide a la familia Bolsonaro